
¿Y pa’ qué necesito hombres en mi vida si ya sé lo básico? ¿Ah? Resulta que hoy llegué al punto cúlmine de mi autosuficiencia, cuando aprendí a usar nuestro nuevo taladro y a distinguir brocas entre las para metal o para concreto. Hice los hoyitos pertinentes, puse (¡y adapté!) los tarugos, atornillé, martillé y limpié… ¡y terminé de instalar mis pestillos! Solita. Bueno, no tan solita. Mi papá me acompañó todo ese rato, pero en vez de ayudarme, me daba indicaciones contradictorias, criticándome porque no taladraba con suficiente fuerza, cuando, en realidad, era la broca la que no servía para concreto… sí, hoy fui “Barbie maestro chasquilla”. Bueno, a la chilena: de pelo oscuro, regordeta, reclamona y sin Ken, pero chasquilla al fin y al cabo. Casi perejil, como diría Lemebel después de constatar que, además, hice papas con chuchoca. Ken (a la chilena también) acaba de llegar y, para mi orgullo, no pudo abrir la puerta. Un poroto para mi autoestima.
Bueno, cuando empiece a mear parada mi amor.. defintivamente comenzaré a preocuparme…. felicitaciones por lo del pestilo.. ámote : )